Entre las múltiples posibilidades de actividades físicas disponibles, siempre debes elegir aquellas que más se adecuen a lo que quieres lograr con tu cuerpo. Conoce la diferencia entre ejercicios aerobicos y anaerobicos, para saber cuales pertenecen a uno u otro grupo y por cuál debes optar para alcanzar tu objetivo.

EJERCICIOS AERÓBICOS

 Son los ideales para poner en circulación tu torrente sanguíneo de manera que se aprovecha más el oxígeno para explotar tu capacidad pulmonar. Entre los beneficios de esta clase de actividades aparece el de reafirmar los tejidos de manera que evita las arrugas.

En la lista de esta tipología, que a su vez se pueden dividir entre bajo o alto impacto, aparecen actividades como caminar, nadar o subir escaleras. Consiste en todo tipo de ejercitación que necesitan de la respiración.

EJERCICIOS ANAERÓBICOS

Estos sirve para desarrollar tu potencia, pero no son los ideales para quienes recién comienzan a ejercitar. Se realizan en ejercicios breves que se basan en la fuerza, ya sea con el propio cuerpo, con barras y pesos libres o bien con máquinas de peso. Ejemplos de este tipo son las pesas, el sprint o la escalada.

Entérate más acerca de cada ejercicio y elije tu plan de manera segura.


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